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lunes, 27 de agosto de 2012

limonada con pomelo extra vitaminas

El limón es muy rico en minerales entre los que se destacan potasio, magnesio, calcio y fósforo (contiene también sodio, hierro y flúor). El potasio, por ejemplo, es un elemento esencial para la vida y beneficioso para el tratamiento de la hipertensión arterial. Cuenta asimismo, con vitamina A, E y algunas vitaminas del complejo B (B1, B2, B3, B5, B6, PP).

Posee en abundancia vitamina C o ácido ascórbico que refuerza las defensas del organismo para evitar enfermedades, sobre todo de las vías respiratorias que van desde un simple catarro, ronquera, amigdalitis, hasta pulmonías, bronquitis, congestiones, gripe, pleuresías, asma etc. De tal manera, que tiene gran poder desinfectante y goza además una acción antitóxica frente a los venenos microbianos y medicamentosos. 

Ingredientes
3 litros de agua
4 limones grandes
1 toronja o pomelo rojo
2-3 ramitas de menta fresca
400 g de miel a base de hierbas frescas
Hielo

Preparación:
Se cortan los limones y la toronja a la mitad y se exprimen para extraer todo el jugo. Coloca el jugo de los limones la toronja sin colar en la jarra con el agua, la miel, la menta deshojada y revuelva bien. Corta limones en rodajas muy finas y agrégalos al agua para decorar. Lleva la mezcla al refrigerador durante aproximadamente 8 horas. Servir bien frio.

Opcionalmente hay quienes le ponen Chía, pues se lleva muy bien con el limón y sabe delicioso, así como limón con kiwi o con lima dulce. También puedes agregar agua Quina a tu bebida, para darle una sensación de amargura o bien soda para darle otro tipo de sabor. Sin embargo, limón y agua natural, son suficientes para saborear una maravillosa agua fresca de limón.

Los limones y las naranjas en la nutrición



Cuando antiguamente en las ciudades sitiadas, los largos viajes por mar, las expediciones polares, se producía insuficiencia de alimentos frescos, surgía en los habitantes o en la dotación una enfermedad, que Cordus  describió por primera vez en 1534, el escorbuto, Muy pronto se comprendió también que los vegetales verdes, tal como la ficaria, podrían evitar y curar la enfermedad. Hoy sabemos que esa enfermedad está sobre todo producida por la falta de vitamina C, sustancia que en 1928 Szent-Gyögyi logró aislar como cuerpo químico puro y más tarde se denomino ácido ascórbico. Los marinos holandeses ya habían descubierto en el siglo XVI el efecto antiescorbútico de los limones y las naranjas y realmente las frutas de esta familia muestran un contenido extraordinariamente elevado de vitamina C. Entre nosotros es rara la aparición de casos de escorbuto, pero la investigación de los efectos de la vitamina C ha conducido a sorprendentes conocimientos y comprobaciones.

Su empleo en la vitaminosis C
La escasez en vitamina C se hará notar y sentir por cualquiera que se observe. Muchos investigadores se han ocupado de los síntoma de esta insuficiencia y han constatado que toda una serie de desórdenes orgánicos tienen por origen la falta de vitamina C. Ente ellos puede contarse la astenia (cansancio primaveral), la inapetencia, molestias reumáticas en los músculos, articulaciones y nervios. La tendencia a hemorragias de piel y mucosas, la propensión a catarros en las vías respiratorias, digestivas y urinarias. Cuando se presenta tales síntomas es el momento de consumir diariamente limones y naranjas para evitar graves lesiones orgánicas y recuperar salud, capacidad de rendimiento y fuerza de resistencia.
La necesidad media diaria en una persona sansa de vitamina C se calcula en 100 – 200 g de zumo de naranja o limón. A este respecto, debe tenerse en cuenta que se produce una necesidad de consumo muchísimo mayor en el embarazo, la lactancia, las enfermedades infecciosas, el cáncer, la diabetes, la enfermedad e Basedow y las intoxicaciones, así como con motivo de grandes esfuerzos. El hecho de que un intenso trabajo físico impone una mayor necesidad de vitamina C, al igual que las edades avanzadas.

Otros usos de estas frutas
El valor de la naranja y el limón no se reduce al contenido en vitamina C. También el ácido cítrico, presente en ambas frutas, ha de tenerse muy presente. Se produce en el organismo y se introduce en el sistema óseo. Desempeña un importante papel en el metabolismo orgánico. En los bebes cuando se ha añadido ácido cítrico a la leche poseen mayor resistencia al raquitismo.  Incrementa la absorción del calcio por el intestino. Así el ácido cítrico es , junto con la vitamina D, un importante factor en la prevención y curación del raquitismo.
De gran importancia práctica es la observación, que se ha podido comprobar, de que un par de pinceladas en la mucosa nasal y bucal con zumo fresco de limón en los portadores  de bacilos diftéricos conduce rápidamente a liberarse de ellos. Al parecer interviene en esa desaparición el ácido cítrico. Obsérvese a este respecto el efecto de la miel sobre los bacilos diftéricos.

Fuente: “La alimentación y la salud” del Dr. Ernesto Schneider.

Jugo de sandía y chía


Esta receta es una delicia, además de ofrecerte una buena cantidad de ácidos grasos omega 3, fibra y antioxidantes. Una vez que las semillas han absorbido el líquido, que serán suaves y flotan en la bebida. Es, definitivamente, una bebida para cualquier día y una saludable manera de refrescarse en verano.









4 tazas de sandía sin piel y sin semillas, picada en trozos grandes
2 ½ tazas de agua
2 cucharadas de semillas de chía
1 cucharada de jugo de limón
Preparación: Licuar la sandía con el agua. Colar la pulpa de sandía. Añadir las semillas de chía y el jugo de limón y mezclar bien. Refrigere por varias horas (o toda la noche) y servir frío. Puedes cortar unas rodajas bien finas de pepino para decorar.