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lunes, 27 de agosto de 2012

Diferentes tipos de piel




Pieles grasas:
Las pieles grasas tienden a congestionarse, con la consiguiente formación de granos y puntos negros.
 La higiene es muy importante, con cuidado de no alterar el pH natural de la piel.
Están indicados los aceites esenciales astringentes y antisépticos, como los del árbol del té, bergamota o geranio. Generalmente, el aceite base debe ser un aceite ligero para que se absorba fácilmente. Son ideales los de hueso del albaricoque, hueso de melocotón o Yoyoba.

La piel grasa se identifica por ser gruesa y amarillenta, presenta poros muy dilatados, acné, brillos, puntos negros y pústulas. Las secreciones sebáceas son muy abundantes, tanto que “asfixian” a los poros. Es la más común en la época de la adolescencia.
El sudor es uno de los enemigos principales de esta piel ya que provoca más grasa. Suelen resistir muy bien los cambios climáticos. Debido a la gran cantidad de sebo que tiene la piel, ésta se mantiene flexible ayudandola a envejecer tardíamente.
Para que algunos de los signos visibles no se vuelvan más severos, este tipo de piel necesita de unoscuidados básicos por la mañana y por la noche.
  • El Limpiador: usar una limpiadora con textura en gel para no aportar más grasa a la piel.
  • El tónico: debe ser astringente para absorber la grasa, matificar, secar los granitos y cerrar los poros. Una de las cualidades que tiene el tónico, actúa quitando pieles muertas pero en menor medida que la exfoliante.
  • La hidratante: Es recomendable una textura fluida y libre de aceite para aportar a la piel el agua que necesita y sin engrasarla.
Basta un día con la piel sin limpiar para que aparezcan los brillos, los granitos, los puntos negros,...

Pieles secas:
Las pieles secas se arrugan más fácilmente que las pieles grasas, en especial si se exponen demasiado al sol o a la calefacción central. Además necesitan hidratarse a fondo y regularmente.
Estás pieles tienden a ser sensibles, de forma que las esencias indicadas son las suaves como las de madera de sándalo, manzanilla y rosa.
Los aceites base ricos y nutritivos como los de avellana, aguacate y onagra son valiosos agentes hidratantes.

Con el paso de los años, la piel va perdiendo agua y le cuesta más almacenarla, por esto mayoritariamente, son las personas mayores las más propensas a tener una piel seca.
La piel seca suele ser muy fina, clara, rosacea, opaca y tiene los poros muy cerrados, casi imperceptibles e incluso, a veces, se hacen visibles pequeños capilares. Tiene la secreción sebácea muy disminuida y esto le ocasiona pérdida de elasticidad, acentuando las arrugas y las líneas de expresión. Debido a la gran ausencia de sebo, raramente aparecen granitos.
Este tipo de piel, al tener una gran carencia de agua necesita mucha hidratación, de ahí que, las cremas específicas sean muy untuosas (combinan agua y aceites).
El cuidado básico se debe realizar por la mañana y por la noche, como en el resto de los casos.
  • El limpiador: debe ser en textura leche, para hidratar y limpiar.
  • El tónico: tiene que ser muy suave y sin alchool ya que resecaría aún más el rostro, pudiendo llegar a ser muy abrasivo.
  • Y la hidratante: escogerla en textura crema para rellenar la carencia de agua que tiene la piel. Para una piel muy seca y con mucha tirantez, también hay hidratantes en aceite.
Complementariamos aún más el aporte que le damos a la piel con la limpieza, si por la noche, en vez de utilizar una hidratante de día, utilizasemos una crema nutritiva (crema de noche). La nutritiva, como bien dice la palabra, a parte de hidratar también aporta nutrientes a la piel mientras esta descansa.

Pieles maduras:
Envejecer es inevitable, pero los aceites esenciales pueden hacer mucho para retrasar sus efectos.
El uso regular de un tratamiento facial con aceites que estimulan el crecimiento de nuevas células y previenen las arrugas (lavanda, neroli e incienso) resulta vital.
Los aceites base ricos en vitamina E, como los de borraja y germen de trigo, son beneficiosos para la regeneración celular; el aceite de semillas de escaramujo también está indicado.

A medida que se avanza en edad las células de la piel se encogen y se vuelven más frágiles, por eso es mucho más sensible y necesita cuidados especiales. Además los agentes agresivos derivados de la incontinencia pueden sensibilizar aún más la piel, por lo que se debe mantener una limpieza y una hidratación adecuada.
Lavarse frecuentemente con agua destruye la barrera protectora natural de la piel, por lo que es conveniente usar lociones de limpieza con agentes hidratantes. Después, lo mejor es proteger la piel con cremas barrera (en el caso de incontinencia y para alejar la humedad continuada) o lociones hidratantes que devuelvan esta protección natural.



En invierno aumenta la sequedad de la piel por la falta de hidratación


UNA EXPERTA ACONSEJA "EXTREMAR" LOS CUIDADOS
El principal problema de la piel en invierno es la deshidratación por el frío que provoca que aumente la sequedad de la piel y, en el peor de los casos, se agraven los problemas de la piel, por este motivo, la doctora Mayte Gutiérrez Salmerón, dermatóloga del Hospital Clínico Universitario de Granada, aconseja "extremar" los cuidados.
   "El frío vuelve la piel más seca, por lo que hay que centrar los cuidados en hidratar la piel para combatir ésta sequedad", señala, al tiempo que recuerda que, pese a tratarse del invierno, no hay que olvidarse de la protección solar.
   Gutiérrez Salmerón, que es vocal de la Academia Española de Dermatología (AEDV), explica que este problema puede afectar en mayor medida a las personas que tienen la piel seca de manera fisiológica ó con problemas por una base patológica, como son las personas con una piel atópica.
   Asimismo, recuerda en declaraciones a Europa Press que, "conforme va avanzando la edad, sobre todo en las mujeres tras la menopausia, la piel se vuelve mucho más seca". En estos casos, "la piel de la mujer pierde gran parte de su componente hídrico y se seca mucho más, por tanto la mujeres posmenopáusicas deben tener mucho más cuidado en hidratarse".
   Por tanto, hay que elegir una buena crema hidratante y para ello deben llevar componentes "humectantes", que atraigan el agua dentro de la piel, como la glicerina, propilén-glicol, urea, lactato sódico, etcétera. y  componentes con efecto oclusivo, que sirven de barrera, para impedir la pérdida de agua epidérmica, como son la lanolina, silicona y sus derivados, etcétera.
   En cuanto a cuándo hay que empezar a extremar los cuidados, explica que lo aconsejable para tener la piel a punto durante el invierno es empezar a finales del otoño a utilizar productos hidratantes.
CAMBIO DE HÁBITOS
   A las mujeres que quieren disminuir las arrugas superficiales que "aumentan" con las bajas temperaturas, aconseja  emplear cosméticos que contengan hidroxiácidos, retinol y/o vitamina C. "La sequedad acentuada va a hacer que las arrugas se noten más, y cuando pase el invierno aumentarán de no hidratar bien la piel", añade.
   Asimismo, esta experta aconseja añadir a la dieta complementos orales con vitaminas antioxidantes del grupo A, B, C y E, que, aunque no reviertan el envejecimiento, sí mejoran su apariencia. "Al organismo no le da tiempo a eliminar los radicales libres, por lo que tenemos que alimentarnos con sustancias que nos ayuden a eliminarlo", afirma.
   Además se debe evitar en lo posible los cambios bruscos de temperatura, es decir pasar de un ambiente caldeado por la calefacción al aire libre, con temperaturas muy bajas, pues ello aumenta la posibilidad de aparición de vasos dilatados con rojeces inestéticas.
   Al respecto, pone especial atención a la piel de la cara, que es quizá a la que puede afectar en mayor medida este problema. Así, señala que "hay que tener en cuenta que los vasos sanguíneos faciales, cuando entramos en un ambiente muy frío se contraen y con el calor se dilatan, esto para una persona sin problemas puede no tener grandes problemas, pero si se tienen problemas dermatológicos puede favorecer que se queden permanentemente dilatados".
   Finalmente, indica que durante todo el año, para mantener un buen estado de la piel, hay que disminuir la ingestión de alcohol y el consumo de tabaco pues, junto con el frío, disminuyen la vascularización cutánea con lo que aumentan las rojeces y la deshidratación.
   "Es importante saber que el alcohol y el tabaco cada vez está más probado que influye machismo en la aparición de arrugas, aumenta la sequedad cutánea y, al mismo tiempo, favorece la aparición de rojeces y rosaceas, por lo tanto, sería necesario limitar su consumo para mejorar el aspecto de la piel", concluye.

fuente: http://www.europapress.es/salud/noticia-invierno-aumenta-sequedad-piel-falta-hidratacion-20110129120918.html