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miércoles, 19 de agosto de 2015

Lejía de ceniza de madera.





Nuestras abuelas lavaban la ropa con esta lejía que obtenían con cenizas de la lumbre de madera (nunca de carbón) y agua.

 Aunque esta lejía es más suave, hay que tomar precauciones en piel y ojos.
La ceniza se pasa por un tamiz para separar los trozos de carbón.
Mientras más blanca y calcinada está la ceniza, mejor lejía obtendremos.
Cuanto más dura es la madera más fuerte se consigue la lejía.
Para hacerla más fuerte aún, se puede mezclar lo obtenido con más ceniza.

Se mezcla la ceniza filtrada  con 4 partes de agua caliente en un cubo, según la concentración buscada.  
En verano usando un cubo de metal será suficiente con colocarlo al sol.
Se deja cubierto de 24 a 48 horas, removiéndolo bien, al menos una vez, durante el tiempo de reposo. 
Pasado ese tiempo se filtra con un paño.
El líquido es resbaladizo al tacto, lo que indica su poder limpiador.




Puede sustituir en algunos usos a la lejía comercial, no dañando la ropa y desinfectando frutas, legumbres y utensilios de cocina, suelos y baños.
También se puede usar para hacer jabón líquido en lugar de la sosa.
La pasta húmeda resultante del filtrado puede usarse para hacer cemento, en lugar de arena.

martes, 18 de agosto de 2015

HACER SU PROPIO JABÓN

















Hacer jabón, como andar en bicicleta, todo el mundo sabe, pero pocos lo hacen.

Parece  que es sucio y engorroso, y que además requiere muchos preparativos y mucho material, como el aceite reciclado, que hemos tenido que ir recogiendo durante bastante tiempo.
No es necesario acumular aceite usado: con pequeñas cantidades ya podemos hacer jabón siempre que mantengamos las proporciones adecuadas: con medio litro de aceite reciclado, medio litro de agua y 100g de sosa  (en frío) ya podemos tener un buen pedazo de jabón.

Hay que adoptar algunas medidas de  seguridad para evitar que la sosa cáustica nos queme la piel o los ojos; basta seguir las instrucciones del envase de sosa.

Preparación del jabón en frío
Se diluye la sosa en el agua echándola con precaución por las salpicaduras y vapores.
Se produce una reacción química que libera calor.
Se vierte lentamente el aceite sobre el agua con la sosa, removiendo constantemente y siempre en el mismo sentido, para que no se corte el jabón.
Se remueve durante el tiempo necesario para que espese y se inicie la saponificación.
Se agregan colorantes y esencias, lo que a nivel doméstico es poco efectivo pues la reacción química continúa y elimina los colorantes y perfumes no industriales.
Se vuelca en el molde y se deja curar el jabón durante un mes, por lo menos.

Nota: El batido no es tan sacrificado y largo, si utilizamos una batidora eléctrica.

Si queremos un jabón líquido para las manos o la lavadora (ropa de color) la proporción de agua será del doble y el batido debe repetirse periódicamente durante varios días, hasta conseguir el resultado deseado.

A partir de estos elementos básicos, se pueden realizar numerosas variaciones; como añadir al final del batido, plantas olorosas o medicinales: aloe vera, romero, ortiga, etc.
La fuente de la grasa puede ser animal o vegetal, no sólo aceite de cocina.
En lugar de agua “pura” se puede emplear leche, destilados de plantas, etc.
En lugar de sosa, se puede usar lejía de ceniza de madera (nunca de carbón).

Hay numerosas “recetas” y se requiere práctica y paciencia para convertirse en MAESTRO JABONERO, pero los primeros pasos ya son productivos y satisfactorios, pues hasta podemos reutilizar los restos de los primeros desastres.
Además con troqueles de repostería podemos dar un aspecto artístico a nuestro trabajo.
Las herramientas a utilizar las tenemos ya en la cocina: cualquier puchero o balde puede servir (excepto de aluminio) y los moldes podemos obtenerlos a partir de las bandejas de algunos envases, o de tuppers pequeños.
El jabón obtenido es excelente para la piel y la lavadora; si bien no puede competir en blancura con los detergentes industriales (que no jabones); trata mejor los tejidos y resulta más barato y ecológico, y totalmente compatible con otros productos.