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lunes, 27 de agosto de 2012

PRECAUCIONES CON LOS ACEITES ESENCIALES




Aceites peligrosos:
Algunos aceites esenciales pueden ser peligrosos, especialmente en manos inexpertas, ya sea debido a su alta toxicidad o porque pueden provocar fuertes irritaciones dermatológicas. Por este motivo, deberán evitarse los siguientes aceites:
Acacia, ajedrea, ajenjo, alcanfor (marrón y  amarillo), almendra amarga,  árnica, artemisa, boldo, buchu,  cálamo, canela (corteza), Carphephorus odoratissimus, costus, énula, Gaultheria procumbens, hinojo (amargo), jaborandi, meliloto, mostaza, orégano, pazote, perifollo, pino mugo, poleo, rábano, retama de olor, ruda, sabina, salvia(común), santolina, sasafrás, tanaceto, tomillo (rojo), tonka, tuya.
¡¡¡ESTOS NO PUEDEN USARSE DE NINGUNA MANERA DE FORMA TERAPÉUTICA!!!

Toxicidad:
Los aceites  esenciales que pueden utilizarse con moderación (sólo diluido y durante como máximo dos semanas) debido a su toxicidad son:


Acacia, ajowan, albahaca (exótica), alcanfor blanco, anís, anís estrellado, cilantro, clavo (yema), corteza de cascarilla, cúrcuma, enebro, estragón, eucalipto, hinojo dulce, hisopo, laurel, lúpulo, nuez moscada, perejil, pimienta negra, pimienta racemosa, salvia (española), tagetes minuta, tomillo blanco, trementina, tuberosa, valeriana.





Salvia

Aplicación del aceite puro:
En general, los aceites esenciales no deben  aplicarse tal cual. Dilúyalos siempre en un aceite base o en una crema. Hay excepciones, como el aceite puro de lavanda,  sobre cortes, granos y quemaduras. Algunos aceites no irritantes pueden aplicarse directamente sobre la piel como perfume, como el ylang ylang o el sándalo. Pruebe siempre en una porción de la piel y manténgalos lejos de los ojos.
Prueba en la piel:
Antes de aplicar cualquier aceite nuevo sobe la piel, incluso como perfume, realice siempre una prueba. Eche unas gotas del aceite en la cara interior de la muñeca, cúbrala con una tirita y déjelo actuar una hora o más. Sia aparece cualquier irritación o enrojecimiento, bañe la zona con agua fría. Para un futuro uso del aceite, reduzca, su concentración a la mitad o no lo utilice.

Irritación de la piel:
Los aceites que pueden irritar la piel especialmente si se utilizan en altas concentraciones son los siguientes:
Agujas de pino (silvestre y de la hoja larga), ajo, ajowan, albahaca dulce, alcaravea, anís, borneol, cajeput, canela (hoja), cedro (de Virginia), clavo (yema), cúrcuma, eucalipto, menta, menta piperita, jengibre, limón, perejil, pimienta de Jamaica, pimienta negra y tomillo (blanco).
Estos aceites deberían emplearse diluidos a la mitad de la dosis normalmente recomendada. Mézclelos siempre con un aceite base, crema o gel antes de aplicarlo sobre la piel y no utilice más de tres gotas en el agua del baño.

Sensibilización:
Algunos aceites pueden provocar irritación de la piel únicamente en personas con la piel muy sensible, o bien provocar una reacción alérgica en otras personas. Incluso algunos de los aceites más utilizados, como el del árbol del té o el de jazmín, han llegado a provocar sensibilización en algunos casos contados. Es importante que las personas con la piel sensible realicen siempre una prueba para comprobar su sensibilidad antes de aplicarse un nuevo aceite. Estos son los aceites que pueden provocar sensibilización:
Albahaca, árbol del té, bálsamo de Tolu, bálsamo del Perú, benjuí, cada,  cananga, cedro (Virginia), citronela, cúrcuma, geranio, jazmín, jengibre,  laurel, lemongrass, lentisco, levístico, limón, Litsea cubeba, lúpulo, manzanilla (dulce y romana), melisa, menta milenrama, naranja, pino (silvestre y de hoja larga), styrax, tomillo (blanco), trementina, vainilla, valeriana, verbena, violeta e ylang ylang.

Fototoxicidad:
Algunos aceites son fototóxicos, es decir, provocan manchas en la piel si se expone a la luz directa del sol. No utilice los siguientes aceites, ni puros ni diluidos si va exponer después la zona de aplicación al sol:
Raíz de angélica, bergamota (excepto si carece de bergapteno), comino, jengibre, limón, lima, levístico, mandarina, naranja y verbena.

Embarazo:
Durante el embarazo, utilice los aceites esenciales a la mitad de las dosis recomendadas. Los aceites que son potencialmente tóxicos o que tienen propiedades emenagogas (estimulan la musculatura uterina), están contraindicados.  No se ceben usar en ningún caso los siguientes aceites:
Ajowan, albahaca, angélica, anís, anís estrellado, semillas de apio, asarum canadense, calaminta, hojas de canela, cedro (todos los tipos), citronela, clavo, comino, hinojo (dulce), enebro, estragón, hisopo, láudano, laurel, levístico, mejorana, mirra, nuez moscada, perejil, salvia romana, salvia española y tomillo (blanco).
Es mejor evitar los siguientes aceites durante los primeros 4 meses de embarazo: menta piperita, romero y rosa.

Comino blanco

Tensión arterial alta:
Evite los siguientes aceites en caso de tener tensión alta:
Hisopo, romero, salvia (española y común) y tomillo.

Epilepsia:
Evite los suficientes aceites en caso de epilepsia, debido a su poderosa acción sobre el sistema nervioso:
Hinojo (dulce), hisopo, romero y salvia (todos los tipos.

Diabetes:
En caso de diabetes, evite el aceite de angélica.

Homeopatía:
El tratamiento homeopático no es compatible con los siguientes aceites:
Alcanfor, eucalipto, menta piperita y pimienta negra.

La aromaterapia y la fitoterapia


La aromaterapia

La aromaterapia, considerada antiguamente como una práctica marginal, ha llegado a ser tan generalmente aceptada y respetada que cada vez se ofrece con más frecuencia a los pacientes hospitalarios como parte de su tratamiento. De manera creciente, los fabricantes cosméticos, perfumes y otros artículos reconoces la importancia de los aceites esenciales parta realzar la calidad y el atractivo de sus productos. Al mismo tiempo ha aumentado enormemente el empleo  casero de estos aceites al ir descubriendo individualmente los beneficios terapéuticos y el placer estético inherentes de los aceites.
La investigación científica actual en el campo de la utilización química y médica de algunos aceites ha contribuido a confirmar y clarificar su potencial curativo. La demanda de aceite del árbol del té, por ejemplo, ha crecido enormemente en los últimos años como consecuencia de detalladas pruebas analíticas - ¡en Australia se le ha aclamado como el antiséptico del futuro!-. Estos estudios han puesto de manifiesto los beneficios de los aceites  esenciales y la necesidad de seguir investigando. Se ha demostrado que los métodos de cultivo, el clima, la situación, la determinación exacta de las especies botánicas y las técnicas de extracción y de manipulación tienen una gran influencia en la composición final de un aceite, afectando tanto a su fragancia como s su pureza y valor terapéutico.   (Julia lawless)



Origen de la Fitoterapia

Cuando pelamos una naranja, caminamos por un jardín de rosas o frotamos una ramita de lavanda entre los dedos, percibimos el aroma especial de cada una de estas plantas. Pero ¿qué es exactamente lo que olemos? Hablando en términos generales, son los aceites esenciales los que otorgan a las especias y a las plantas su aroma y sabor específicos, y a las flores y frutas su perfume. El aceite esencial de la piel de la naranja no es difícil de identificar; se encuentra en tanta profusión que sales literalmente a chorro al pelarlas. Las diminutas gotas de aceite contenidas en saquitos o células glandulares del exterior de la piel son muy volátiles; es decir, se evaporan fácilmente, impregnando el aire con su aroma.
Pero no todas las plantas contienen aceites esenciales o volátiles en tanta profusión. El contenido aromático de las rosas es tan pequeño que se necesita una tonelada de pétalos para producir 300 g de aceite de rosas. No estamos seguros del motivo por el cual unas plantas contienen aceites esenciales y otras no. Está claro que el aroma de los aceites influye en la atracción o repulsión de ciertos insectos o animales. También se cree que juegan un papel importante en la transpiración y los procesos vitales de la planta, y como protección contra las enfermedades. Debido a su naturaleza altamente concentrada esencial, han sido bautizados como la “hormonas” o la “sangre” de las plantas.
Los  aceites aromáticos pueden encontrarse en diferentes partes de las plantas: semillas, corteza, raíz, hojas, flores, madera, bálsamo y resina. La aplia gama de materiales aromáticos obtenidos de fuentes naturales y el tipo de extracción y uso de los mismos se han ido desarrollando lentamente a lo largo del tiempo, pero sus orígenes se remontan a las primeras civilizaciones.